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martes, 19 de junio de 2012

Banco de Castilla

El Banco de Castilla se crea por escritura de 4-8-1871 ante el notario Rafael de Casas, otorgada por Antonio Vinent Vives, Rafael Cabezas Montemayor y Jaime Girona Agrafel. Su razón de ser estaba en un préstamo francés, del "Banco de París y de los Países Bajos", a favor del Gobierno español. A pesar de su sede en la Corte, mantenía lazos con el mundo económico catalán: Jaime Girona, su Administrador, era hermano del presidente del Banco de Barcelona, Manuel Girona Agrafel. Jaime también era directivo de otro banco catalán, el Banco Hispano Colonial, de parecido origen : éste derivado de la financiación al Gobierno para la guerra de Cuba. El capital inicial fué de 10 millones de pesetas, si bien en el propio otorgamiento se preveía ampliarlo a 25 millones, lo que se hizo más tarde.

El citado Antonio Vinent Vives ya había sido accionista entre 1857 y 1860, al menos, del Banco de Cádiz, del que tuvo 25 acciones; ver entrada de dicho Banco.

Su Comisionado en Sevilla era la casa de banca Viuda de Adalid, gestionada por José María Adalid, luego sería Lamarque y Díaz. En Córdoba, a Pero López e Hijos, en Jaén tenía a Matías Sáenz y Compañía, en Almería, a Spencer y Roda, en Cádiz, según fechas, a Guillermo Magules (accionista de la Sociedad Anónima para el alumbrado por el Gas de Sevilla), a J P Lacave y Echecopar, a Juan D. Lasanta e hijos, en Utrera, a Enrique Díaz Llanes en 1906 - 1909; posiblemente, también en alguna más de las principales plazas de Andalucía. Aunque alguna fuente indica que tuvo Sucursal en Cádiz, repetido luego por otras fuentes, sólo mantuvo la de Gijón, Tal vez la confusión fuera con los citados Comisionados, la cual también ocurre con otros bancos, como con el Crédit Lyonnais.

Participó en el proyecto para reestructurar el Banco de Sevilla, en el que sería Administrador General, intento de obtener, por vía indirecta, la facultad de emisión que ostentaba el banco sevillano. Esta maniobra no le debió gustar nada al Banco de España, que siempre se había opuesto a que otras entidades participaran de sus privilegios y guardaba memoria de la competencia que en su propia plaza de origen había mantenido con el Banco de Isabel II, al que finalmente tuvo que absorber, ya quebrado. Maniobra, pues, que pudo ayudar no poco al decretazo de Echegaray devolviendo al Banco de España sus privilegios. También debió pesar en el rechazo, primero y, luego, en las draconianas condiciones que el Banco de España impuso al Banco de Sevilla. La intervención de José María Adalid, que había sido Consejero ( y fundador ) del Banco de Sevilla,  y que era Comisionado en Sevilla tanto del Banco de Castilla como del Banco de España ( del que sería luego Administrador de su Sucursal en Sevilla ), debió ser fundamental para que el banco madrileño indemnizara al banco hispalense por el expolio de la facultad de emisión, si bien éste último no sería absorbido como tal sociedad, permaneciendo "en liquidación" hasta principios del siglo XX.

En 1909, 1910 aplica algo de papel sobre Sevilla que destina a la banca Basilio del Camino y Hermanos y Sucursal del Crédit Lyonnais en dicha plaza, única que este banco francés tuvo en Andalucía.. Antes, cedía algún que otro efecto a Lamarque y Díaz  En 1906 - 1909, el Banco de Castilla tenía delegado en la plaza de Utrera, Enrique Díaz Llanes; ver entrada de dicha plaza.

Efectos presentados al protesto tienen la clausula : "Caso necesario, por el Banco de Castilla [ presentar a ] "nombre de un banquero de la plaza librada"; y éste al requerirle el notario indica "por honor del Banco de Castilla, está pronto a satisfacer el importe de la letra". Fórmula ésta habitual entonces para notificar a los intervinientes en la cadena de endosos y que posiblemente señale relaciones de Corresponsalía más intensas. Esta entidad contaba en Sevilla con Lamarque y Díaz; posteriormente con la Sucursal del Crédit Lyonnais y con la banca Basilio del Camino y Hermanos.

Alvaro López Carrizosa. Fuente: Senado de España
En 1924 el Banco de Castilla solicitó suspensión de pagos, que terminó en quiebra, a instancias del Banco di Roma y de otras personas y entidades. Por la misma, resultaría condenado en 1929 a 3 años de cárcel y multa Alvaro López Carrizosa Giles, conde de Moral de Calatrava. Éste, en 1901, siendo senador, tenía depositado en el Banco de España 200.000 pesetas en Deuda Pública Interior al 4%. Había sido Administrador de la Sucursal del Banco de España en Jerez; ver entrada. Casó con la hija del citado Jaime Girona Agrafel, Milagros Girona Canaleta, ambos viudos.

Fuentes: Memorias de las Juntas de Accionistas  de la Sucursal del Banco de España en Sevilla; también las de Jerez de la Frontera, El Banco de Sevilla 1856-1874, de Luis Barrera Coronado y Rafael Romero Luque.

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